NOTA DE OPINIÓN: ARGENTINA EN RUSIA

“Equipo que gana no se toca” parecería ser la premisa de Jorge Sampaoli al armar el once inicial para enfrentar a Francia por los octavos de final de la Copa del mundo de Rusia 2018. Es cierto que por primera vez da la sensación de que el técnico encontró un sistema defensivo con una línea de cuatro defensores bien marcada, que provee ciertas garantías, pero sigue reprobando en su tarea de rodear a Lionel Messi de “volumen de juego”, allí radica la posibilidad de este equipo para marcar diferencias con los demás;  potenciar al mejor jugador del mundo es el gran objetivo y lograr un funcionamiento que lo respalde, para que de esta manera “el 10” no tenga que ser el responsable de generar el primer pase desde el mediocampo hacia la delantera. Los socios más confiables demostraron ser  Ever Banega y Ángel Di María, seguramente titulares ante Francia y actores principales de esta edificación futbolística, que será la clave para que Messi pueda basar su juego en el uno contra uno y sobre todo en la definición.

Es real que, según marcan las estadísticas, nunca antes un campeón del mundo recibió más de cuatro goles en todo el mundial, la Argentina de Sampaoli ya lleva cinco goles recibidos; también es cierto que pocas veces se ha visto a un campeón tener tantos problemas estructurales como los tiene la AFA hoy en día, a lo cual el presidente Claudio Tapia declara siempre evadiendo y ocultando los problemas de fondo que trae la Asociación del Fútbol Argentino; pero la esperanza argentina no se entregara fácilmente ante el contexto actual, sobre todo por las características del jugador y del hincha argentino, que se reinventan y consiguen resultados donde pocos los logran.

 

Los números están allí: pasaron tres técnicos en tres años, una clasificación al mundial ingresando por la ventana del patio trasero ante Ecuador, pero también las estadísticas se escriben con los actos, como el caminante que se abre camino al andar, Argentina deberá lamerse las heridas cuanto antes para fortificarse después de una etapa inicial demasiado sufrida; el equipo apareció solo media hora ante Nigeria y después poco más que intentos individuales ante Islandia y Croacia. Frente a esta realidad Argentina deberá medirse con Francia, un rival a respetar, con una base de jugadores que son estrellas a nivel mundial, del calibre de Paul Pogba, Ousmane Dembélé, Kylian Mbappé o Antoine Griezmann, solo por citar cuatro casos en que las cotizaciones de los jugadores superan los cien millones de euros cada uno. La gran mayoría de ellos titulares y figuras en sus equipos en las principales ligas europeas. Este equipo francés aún no ha tenido grandes resultados, dado que es un equipo joven y  algunas de sus figuras tienen entre diecinueve y veintiún años solamente. Su director técnico, Didier Deschamps, se encuentra al mando del seleccionado desde 2012, por lo que no solo conoce muy bien a sus jugadores, sino que fue el seleccionador que les dio su primera oportunidad con “Les Bleus”.

Las ilusiones están puestas en esta generación que nos llevó a jugar tres finales, la actual subcampeona del mundo, pergaminos individuales y como grupo le sobran a estos jugadores para dar el “zarpazo” y candidatearse oficialmente en Rusia. Allí estarán sus hinchas, con sus banderas y sus cantos al aire ruso que tomara, una vez más, la temperatura adecuada para cocinar este sueño tan argentino y tan loco de ser CAMPEÓN DEL MUNDO

Por Barrilete Cósmico